El Papa ‘se puso de ruana’ Colombia

Unos 14 jóvenes, de las calles, trabajaron a mano y con lana “de oveja virgen”.

 

El recibimiento del Papa Francisco por niños rescatados de la calle y en condición de vulnerabilidad social, que conviven en los hogares del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron), no fue algo que se improvisó en las últimas horas.

Eso, se empezó a organizar en la primera semana de abril, cuando recibieron desde Roma una invitación, que nació en el mismo Vaticano y que les transmitieron al sacerdote Wilfredo Grajales Rosas, director del Instituto. De allí, de Italia, tiene su origen la historia de la ruana que lució a su llegada el Papa Francisco.

La ruana que le dieron al Papa con imágenes precolombinas

 

Dos meses y medio tardaron los niños de idiprón en la elaboración de esta ruana.

Los niños de Idipron fueron quienes le ofrendaron, también, un velón con la imagen de la Virgen de Chiquinquirá y un vitral con el rostro de varios niños necesitados.

Además, cantaron y bailaron ante sus ojos. El Papa no dejó de sonreír y hasta aplaudió su “valentía”.

La ruana empezó a ser confeccionada hace dos meses y medio en uno de los talleres de Idipron ubicado en el barrio Arborizadora Alta de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá.

Unos 14 jóvenes, quienes han estado en las calles, trabajaron a mano el hilado de la prenda, y para ello compraron la mejor lana “de oveja virgen”. En cada uno de sus extremos está bordada una imagen precolombina y en la parte de adelante la bandera  de Colombia.

Es una ruana de 1,70 metros, desde un extremo al otro, perfecta para la estatura del Papa, algo que fue consultado para que se ajustara a su medida.

Para su entrega, la gente de Idipron eligió a Brayan Rincón, un niño de 12 años quien se ganó ese honor “por su buen comportamiento”. El pequeño hace parte de este hogar desde cuando tenía cuatro años y allí también lo acompaña su hermana menor.

Sus padres, por apuros económicos, se han visto obligados a dejarlos allí durante la semana, y cada viernes van por ellos para llevarlos a casa.

“Yo se la ayudé a poner. Es como un milagro, no solo lo vi, pude tocarlo y me dijo que no perdiera mi alegría, que no me la deje robar. El Papa me bendijo”, exclamó sin ocultar su gozo el pequeño, quien hoy ve su futuro con otros ojos.

A cambio, Francisco le regaló al emocionado niño un rosario, con un crucifijo, que no deja de mostrar como el mejor de sus recuerdos.

La petición del Vaticano

En marzo de este año el sacerdote Grajales Rosas viajó a Roma a un encuentro mundial en donde se estaría tratando la violencia sexual contra los menores y estando de visita en la Ciudad del Vaticano le extendieron la invitación.

El Papa fue enfático: quería que niños vulnerables, que realmente lo necesitaran fueran quienes lo recibieran en la Nunciatura Apostólica cuando arribara a Colombia.

Desde entonces empezaron los ensayos de rap, cumbia, torbellino y un coro bien original, que al final logró el efecto que se quería: robarle una sonrisa al jerarca de la Iglesia Católica.

Los menores aprovecharon la oportunidad para solicitarle a Francisco que incluyera entre la lista de sus santos al padre Javier de Nicoló, fundador de Idiprón, quien murió hace un año.

LEO MEDINA JIMÉNEZ

Redactor de Justicia EL TIEMPO

on September 08, 2017