Humor de Boyacoman

Chistes variados de gente de diferentes regiones colombianas

 

Un caleño que se considera el mejor seductor del mundo entra a un bar en Juanchito y se sienta al lado de una atractiva rubia. El tipo sonríe y la saluda, mientras mira su reloj. Ella le dice:
- Parece preocupado por la hora, ¿está esperando a alguien?
- No. Simplemente estaba probando el reloj que acabo de comprar, que es el más moderno que existe.
- ¿El más moderno? ¿Y qué tiene de especial?
- Utiliza ondas de radio para comunicarse con mi mente. Como si fuera telepatía.
- ¿Ah, sí? ¿Y qué le está diciendo?.
- Me dice que tú no llevas ropa interior.
- Pues su reloj no sirve, porque sí tengo ropa interior.
- ¡Vaya!. Entonces, debe estar adelantado una hora.

Un paisa está haciendo un agujero en su jardín para plantar un árbol cuando desentierra una lámpara mágica.  La frota y le aparece un genio que le dice:  –  Te voy a conceder tres deseos, pero a tu vecino le voy a dar el doble de lo que tú me pidas:  –  Humm, mira, quiero una rubia que este buenísima y que pese 65 kilos; que le des a mi vecino cien millones de pesos, y que me des a mí un susto que me deje medio muerto….

 Tres costeños náufragos están perdidos en el mar y encuentran una lampara mágica y aparece un genio que les dice:
- Les concedo tres deseos.
Un náufrago dice:
- Deseo volver a mi casa.
El segundo náufrago dice:
- Deseo volver a ver a mis hijos y a mi esposa.
El tercer náufrago dice:
- Echee... deseo que mis amigos vuelvan acá.

Un cachaco llevaba una partida de pingüinos hacia el zoológico Santa Cruz, cuando a medio camino se le estropea el camión refrigerado.
Preocupado, trata de reparar el problema, pero ve pasar un camión repartidor de leche y consigue que se detenga. Entonces le dice al lechero:
- Mira, te voy a dar 50000 pesos para que me hagas el favor de llevar estos pingüinos al zoológico.
El lechero, toma el dinero y se lleva con gusto los pingüinos en su camión refrigerado. Mientras tanto, el cachaco logra arreglar el daño, y de inmediato enfila hacia el zoológico. En cuanto llega, ve salir al lechero, con los pingüinos detrás de él, en fila.
El cachaco le pregunta al lechero:
- ¿Hacia dónde vas con los pingüinos?.
El lechero en seguida le responde:
- Mira, ya los llevé al zoológico, pero como me sobró dinero, los voy a llevar al cine.

Dos cachacos trabajadores de la construcción estaban haciendo un asado cuando uno de ellos se empezó a quemar. El otro se quitó la chaqueta y empezó a pegarle con ella para apagarlo. El que se estaba quemando decía:
- Déjeme quemar, déjeme quemar.
- ¿Por qué, si estoy tratando de salvarlo?.
- ¡Déjeme quemar o saque el martillo de la chaqueta!