Humor: El opita Jhovanoty

Abra el ojo, que no le pase esto cuando vaya a cine

 

Un cachaco llevaba una partida de pingüinos hacia el zoológico Santa Cruz, cuando a medio camino se le estropea el camión refrigerado.
Preocupado, trata de reparar el problema pero ve pasar un camión repartidor de leche y consigue que se detenga. Entonces le dice al lechero:
- Mira, te voy a dar 50000 pesos para que me hagas el favor de llevar estos pingüinos al zoológico.
El lechero, toma el dinero y se lleva con gusto los pingüinos en su camión refrigerado. Mientras tanto, el cachaco logra arreglar el daño, y de inmediato enfila hacia el zoológico. En cuanto llega, ve salir al lechero, con los pingüinos detrás de él, en fila.
El cachaco le pregunta al lechero:
- ¿Hacia dónde vas con los pinguinos?.
El lechero en seguida le responde:
- Mira, ya los llevé al zoológico, pero como me sobró dinero, los voy a llevar al cine.

 

Un costeño confía a otro.
- No sé si casarme con una viuda rica a la que no amo o bien con una joven humilde de la que estoy perdidamente enamorado.
- Lo que manda es el corazón -responde el amigo -. Cásate con la joven humilde.
- Es verdad, debo escuchar la llamada del corazón. Seguiré tu consejo.
- Así proceden los hombres que razonan. Y a propósito, ¡dáme la dirección de la viuda!.

Un caleño que se considera el mejor seductor del mundo entra a un bar en Juanchito y se sienta al lado de una atractiva rubia. El tipo sonríe y la saluda, mientras mira su reloj. Ella le dice:
- Parece preocupado por la hora, ¿está esperando a alguien?
- No. Simplemente estaba probando el reloj que acabo de comprar, que es el más moderno que existe.
- ¿El más moderno?. ¿Y qué tiene de especial?
- Utiliza ondas de radio para comunicarse con mi mente. Como si fuera telepatía.
- ¿Ah, sí?. ¿Y qué le está diciendo?.
- Me dice que tú no llevas ropa interior.
- Pues su reloj no sirve, porque sí tengo ropa interior.
- ¡Vaya!.
Entonces, debe estar adelantado una hora.

- Hombre, tengo unas amigas que quieren divertirse un rato este fin de semana y necesito que me prestes tu apartamento para impresionarlas.
- Listo, no hay problema, mira te dejo las llaves, total este fin de semana me voy a ver con mis padres. ¿Y cuántas amigas son?.
- Son tres, a ver cómo lo hago.
- Mira, tengo unas pastillas que me recomendaron para estos casos, pero con cuidado, sólo debes tomarte la mitad de una.
En estas que llega el fin de semana y el hombre está esperando a las amigas. Recuerda el consejo del amigo, ve el frasco de las pastillas y piensa:
- Son tres... mejor me tomo una completa. Bueno otra...
Ya el lunes el dueño llega a su apartamento, abre la puerta y ve el sofá destrozado, la mesa de cristal hecha pedazos, los floreros tirados, la alfombra desgarrada... Pasa al cuarto y ve las sábanas rotas, la ropa destrozada, la cama con los resortes por fuera y en un rincón ve al otro costeño todo tembloroso y le pregunta:
- ¿Qué pasó hermano?.
- ¡No llegaron!, ¡no llegaron!.

Un paisa está haciendo un agujero en su jardín para plantar un árbol cuando desentierra una lámpara mágica.
La frota y le aparece un genio que le dice:
- Te voy a conceder tres deseos, pero a tu vecino le voy a dar el doble de lo que tú me pidas.
- Humm... mira, quiero una rubia que esté buenísima y que pese 65 kilos, que le des a mi vecino cien millones de pesos, y que me des a mi un susto que me deje medio muerto.