Humor Aprende con Boyacoman

 ¿Cómo sabes si ya estas viejo?

 

 Un pastuso le muestra un reloj que le enviaron "de fuera" a un amigo:

- ¡Mira qué reloj me mandó mi primo! da la hora, los minutos, los segundos, la fecha, es alarma, cronómetro y tiene luces.

- ¡Huy qué reloj! le dice el amigo asombrado.

- Y eso, que mi primo me dijo que me podía bañar con él... pero no le he encontrado el botón para que le salga agua.

Un pastuso compró un pájaro carpintero y al mes lo vendió... porque no quiso hacerle una mesita de noche.

 

Después de un terremoto un amigo pastuso se encuentra con otro y le pregunta:

- ¿Sufrió mucho tu casa? - No, se cayó inmediatamente.

Llega un pastuso a robar un banco con un gato en la mano y dice: - Quieto todo el mundo o aprieto el gatillo.

En un centro comercial en Pasto, de pronto se ha ido la luz y han quedado atrapadas 15 personas en el elevador y 12 en las escaleras eléctricas.

¿Qué hace un pastuso con los ojos cerrados frente a un espejo? - Está viendo como se ve dormido.

Un padre pastuso envía a su hijo a estudiar al extranjero y al paso del tiempo le escribe el siguiente telegrama:

- Hijo, te extraño mucho, pues, dime qué prefieres, ¿que yo vaya a visitarte o vienes tu a Pasto?

El hijo le responde: - Sí.

El padre envía otro telegrama y le pregunta: ¿Si, qué?

El hijo vuelve a responder: - Sí señor.

Un periodista pastuso está presentando pruebas para entrar a trabajar a un periódico y el jefe de redacción le pregunta:

- ¿Si pudiera entrevistar a alguien, vivo o muerto, ¿a quién entrevistaría?

- Al vivo, pues.

Un pastuso le pregunta al otro:

- ¿Sabes porqué encima de la cruz de Jesucristo dice INRI?

- No sé, ha de ser porque se llamaba Jesús Inrique.

Habiendo marcado equivocadamente un número telefónico, al comunicarse por larga distancia, una señora pregunta en tono angustiado:

- ¿Ya llego Julio allí?

Una voz profunda le respondió: - No señora. No se de que parte del mundo llama usted pues, pero aquí todavía estamos en abril.

Una señora se pasó un semáforo en rojo a alta velocidad y fue detenida por un agente de tránsito pastuso que le preguntó: - ¿Acaso no ve que el semáforo está en rojo, pues?

- Lo que pasa es que yo soy daltónica. - ¿Y es que en Daltonia no hay semáforos, pues?